SOBRE LA MASONERIA FEMENINA


QUEREMOS COMENZAR ESTE TEMA TAN CONTROVERSIAL, DICIENDO QUE SIN LA MUJER NO PODRÍA HABER NACIDO UN SOLO MASÓN. Ya con esta nota es suficiente para exigir el respeto más profundo que debemos inspirar a los hermanos, quienes andan divididos, unos rechazando la idea para ellos descabellada e irrespetuosa de aceptar a la mujer en las Logias y otros quienes nos han apoyado desde hace siglos y nos apoyan en este. 


La existencia de la dialéctica demuestra que ningún modelo triunfa desplazando al anterior, lo que acarrea un cambio brutal, sino que los procesos son acumulativos y que nada se desecha salvo los aspectos que van siendo negados.


Anderson, un predicador presbiteriano escribió sus Constituciones las cuales datan desde el ańo 1723. Allí quedó plasmado que ni siervos, ni mujeres, ni tarados podrían ser masones. Luego se aceptaron a los descapacitados, lo cual quiere decir a las claras que la mujer estaba al mismo nivel de los esclavos y por debajo de hombres con limitaciones físicas. 


Es totalmente comprensible que esas Constituciones no pueden tener cabida en nuestra era si se cuentan los siglos transcurridos, si se sabe que la mujer en este planeta, excepto en países donde siguen esclavizándolas, trabajan a la par que el hombre. Ellas son heroínas por partida doble porque dan a luz a sus hijos a quienes educan y protegen y porque muchas de ellas se ganan su salario en la sociedad en la cual laboran. 


Nada más absurdo que seguir a Anderson cuya mente no podía ni remotamente asimilar la igualdad de la mujer en su tiempo. Nada más absurdo que muchos masones pregonen nuestro lema de LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD, cuando en realidad no es practicada, porque la Libertad le da el derecho a la mujer de elegir lo que desea ser, porque la Igualdad la hace igual al hombre en responsabilidades y derechos y porque la Fraternidad no puede existir si se le excluye del Templo masónico donde existe la dualidad, lo negro y lo blanco, lo positivo y lo negativo, lo masculino y lo femenino, la oscuridad y la luz. Es por eso que hace muchos ańos la mujer decidió retomar su derecho de diosas, derecho que le fue arrebatado por un patriarcado que la trató y la ha seguido tratando hoy por hombres machistas como a un ser inferior. 


Hay autores que afirman que desde 1740 se han recibido a las mujeres en Logias de Adopción, sostenidas por Logias de hombres y mucho antes se sabe de que existieron mujeres en la Masonería Operativa. Luego estas Logias de adopción evolucionaron junto a la Masonería francesa. 


Algunos hombres masones indignados por la exclusión de la mujer en las Logias comienzaron a ayudarlas, por lo que se crean Logias Mixtas y ya en el 1945 se funda la Gran Logia Femenina de Francia creándose otras Grandes Logias netamente Femeninas en Rumanía, Bélgica, Inglaterra, Canadá, Argentina, Brasil, Chile, México, Espańa, Italia, Grecia, Israel, Urugüay, Perú y Colombia por citar algunas. 


Estas verdades tan auténticas son ignoradas, repudiadas o distorsionadas por algunos masones que "al practicar" los valores más nobles y pertenecientes a una Orden Iniciática, Filosófica y Filantrópica, están negándole a sus propias, esposas, hermanas, madres e hijas el sagrado derecho de ser Masones. 


Es por eso que ahora, cuando existe la Carta Universal de los Derechos Humanos es que los seres justos e inteligentes deben entender que el tiempo ha transcurrido y que mucho "ha llovido" en el libro de la Historia desde el 1723. 


Meditar, reflexionar, interpretar qué significa realmente la palabra IGUALDAD, dará al traste con el dogmático esquema de que la mujer no tiene el pleno derecho de ser Masón, y que ya no borda, no teje y no obedece como antes cuando las consideraban infelices esclavas. El camino es largo y todavía la lucha por la Igualdad está lleno de piedras que hay que pulir para que finalmente seamos aceptadas en todas las Logias como iguales. 


Esta idea seguirá cambiando, empinándose victoriosa en la balanza de la justicia y hoy por hoy ya muchos hermanos están con nosotras. 


La capacidad de la mujer, su inteligencia, intuición y valentía se hayan escritas en las páginas de la Historia Universal, páginas que no las puede borrar el fanatismo y hasta el temor, el mismo que desmembró a Hypatia de Alejandría. 


A todas ellas, pioneras de la lucha por los derechos de la mujer y de la Masonería Mixta y Femenina, nuestro más profundo respeto y agradecimiento eterno desde este siglo que nos ha tocado vivir. 


Un caluroso abrazo a todas las mujeres del mundo.